EL HOMBRE SIN LOGICA
Categoría(s): Cuento (De: Linda Vilchez Estrada) Érase una vez un hombre, que tenia muchas ideas pero no lógica y se hacia llamar el inventor, este hombre quería hacer muchos inventos para ser reconocido, y que lo llenara de gloria; tenia como ayudante a una persona de buen entendimiento, un día el hombre invento una vasija, con forma de cono en la punta un orificio y en la base ochenta agujeritos, el hombre se queda mirando su obra maestra, lo voltea lo para lo mira y remira y se pregunta así mismo - ¿Para que invente esta vasija , si nada puedo hacer con ella ?, aaaahhh ya se, lo utilizare para contar todos los agujeritos una y otra vez así de esta forma no me olvide de los números, que genio que soy. De esta forma estuvo el hombre, todo el día con su invento lo miraba , lo recostaba, contaba cada una de los agujeritos, hasta que se canso de hacerlo, desestimando el uso que le podría dar a la vasija, y lo guardo en el gran almacén donde guardaba todos sus inventos sin saberlo aprovechar, amargado por lo inútil de su invento le dice a la vasija: - Allí te quedas vasija, de nada me sirves, quédate allí. El ayudante regresa al día siguiente por la noche, se va directo al almacén saca la vasija y se lo lleva con el a su hogar, le cuenta a sus hijos sobre esta vasija y lo inútil que era para el inventor les dice: - Miren hijos el hombre de la casa del gran almacén, guardo esta vasija sin saber que hacer con el ,solo se dedico a contar los agujeritos hasta mas no poder, uno de sus hijos de dice: - Mira padre, lo podríamos usar para cernir la harina, así separaríamos todos los grumos que hay en el. El otro hijo le dice: - Podríamos usarlo como regadera para el nuevo baño ,padre. - Si eso mismo yo pensé, pero la altura que tiene el tubo que lleva el agua, es muy alto no hay forma que podamos colocar la regadera , les dice el padre. Al día siguiente regresa el ayudante a la casa del gran almacén, y ve que el hombre tenia dos listones muy largas de madreas y diez listones muy pequeñas de madera, lo que el hombre comenzó a clavar, los listones de madera pequeños sobre los listones de madera muy largas y al terminar ve que formaban nueve figuras rectangulares, el hombre logra levantar con mucho esfuerza y coloca su invento apoyado en la pared, se le queda mirando, mirando con la mano en la barbilla y dice para si mismo: - ¡Al fin ¡ invente algo que puedo usar ,si, son nueve perfectos rectángulos, voy a ver en que más puedo usar este invento, que genio que soy. Lo vuelve a echar al suelo y ve que su obra no se deformaba, pensaba y pensaba ninguna idea buena resultaba, vuelve a levantar su invento lo apoya en la pared y se le queda mirando por dos eternas horas los nueve perfectos rectángulos, y se dice para si mismo: - ¿Quizás aaahhh aaaahh ? Se acerca a los maderos y se le ocurre subir por el, cuando ya estuvo en lo alto se queda mirando hacia abajo y se dice para si mismo: - De arriba hacia abajo también se ve perfecto estos nueve rectángulos, que genio que soy. De de repente se da cuenta que la altura lo marea se asusta y se pone a gritar: - ¡ Ayúdenme ¡ no se como bajar, ¡auxilio! ¡Ayúdenme a bajar!. Al escuchar los gritos estruendosos que daba el hombre, viene corriendo el ayudante con una soga entre las manos, sube hasta el techo se desliza por la ventana y lo ayuda a bajar. Ya estando a salvo en el suelo le dice al ayudante: - Que peligroso, puede ser estos nueve rectángulos cuando lo logras escalar. Así el hombre sin lógica, estudio en que más podría usar su invento, cansado de tanto pensar ya sin imaginación decide su invento guardar en el almacén, y le dice a los rectángulos: - Quédense allí rectángulos, si los tengo afuera, problemas y nada más que problemas me han de dar. Al día siguiente por la noche, regresa el ayudante se va directo al almacén, saca los nueve rectángulos y se los lleva con el a su hogar, y le cuenta a sus hijos sobre los nueve rectángulos, y lo inútil que era el inventor . - Miren hijos el hombre de la casa del gran almacén, a inventado estos nueve rectángulos, que al no saber que hacer con el, lo guardo en el almacén. Uno de los hijos le dice: - ¿Dime padre, el inventor como llamaba a estos nueve rectángulos? El padre se queda pensando , pensando y le dice a su hijo: - el inventor hasta se subió por el, ya en lo alto se puso muy feliz al ver lo perfecto de estos nueve rectángulos, pero se asusto al no saber como bajar por el, se puso a gritar y a gritar y le tuve que socorrer, solo le escuche decir escalar. El hijo se queda pensando , pensando por unos instantes, se rasca la cabeza, se ríe, mira a su padre y le dice. - ya se padre, lo llamaremos escalera y como el hombre subió por el, sin saber lo que ha inventado, nos servirá para colocar la regadera. - Aaaah, hijo mió que ingenioso eres, es bueno trabajar para este ignoto inventor, que precipitado ha guardado en el almacén lo que mal a usado. Colorín colorado el ayudante salio beneficiado. Fin.

