Es el, el hombre a quien adoro Lo llevo en mi corazón como un tesoro, Debajo de sus cejas, brillan sus ojos el deseo de su alma, Que me buscan en la noche desolado… Es el de cabello claro, piel suave de mirada dominante, A quien yo no me niego, Siento sus ojos los que me dan esperanza, Sus ojos los que me dan el derroche de amor sin fin, Mi hombre quien me toma en sus fuertes brazos Entrelazando mi cintura, Sus labios se unen al mío sellando un pacto de amor;
Su cuerpo de hombre vibra pegado al mío como enredadera, Es el la centella, la llama, la alegría Es el delirio del gozo eterno la posesión entre sus brazos, Cíñeme amor a ti que que eres el fuego de las ansias mía.



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